Los Colores del Alma

Obra: Jaume Plensa, Galería Senda – Lab 36, España

Propuesta de jardín conceptual de 2019 para la Galería Senda con la escultura Julia, obra de Jaume Plensa, como protagonista. Imaginamos a Julia, alma revestida de un blanco inmaculado, en medio de un lago, rodeada islas de colores que reflejan su interior. De ella, cual medusa, salen unos hilos de colores que conectan la escultura con unos jardines-isla en cuya composición se han empleado distintos colores, y que reflejan el sentir de su alma.

Las ‘islas’ están formadas por plantas y elementos vegetales: son universos que reflejan distintos estados de ánimo atemporales de Julia a través de los colores de las hojas y flores de las plantas escogidas. Los ‘hilos’ reflejan los colores que componen las ‘islas’, y se conectan con ellas por medio de trenzas multicolores o monocromáticas. El cromatismo se hace eco de su alma; es su lenguaje expresivo y toma el lugar de la palabra como medio de expresión. El único sonido que oímos, a parte del cantar de los pájaros, es el del agua, que nos recuerda nuestro vínculo indisociable con la naturaleza.

Efecto en el espectador

Los espectadores pueden observar los distintos estados del alma de Julia a través de los colores. Pero el resultado final ofrecido es infinito porque, a pesar de las convenciones existentes en cada país, grupo social o cultural, el ser humano puede asociar de forma individual cada color a una emoción distinta. Además, según el estado de ánimo que experimente el día en que decida visitar este ‘contenedor del alma’, su reacción variará. Y es que ese contenedor ha pasado ya a ser universal, pues cada individuo que ahora contempla la obra se la apropia, e interpreta ‘los colores del alma’ desde su propia perspectiva.